Descripción
Esta obra surge del mismo estado hipnagógico que Contemplación, como una imagen complementaria que habita el umbral entre la calma y la transformación. La figura aparece alargada, en un gesto corporal que sugiere tránsito, flexión y entrega. Su cabeza solar introduce un contraste simbólico: la luz no como energía activa, sino como conciencia silenciosa.
La arquitectura vuelve a funcionar como espacio mental. El arco y las columnas enmarcan un instante suspendido, mientras el mar al fondo refuerza la noción de tiempo lento y continuidad. El cuerpo, desproporcionado y flexible, parece adaptarse al espacio como si aún no terminara de tomar forma, propio de las imágenes que emergen en estados intermedios de conciencia.
En diálogo con Contemplación, esta obra introduce el movimiento dentro de la quietud. No es ruptura, sino variación: una contemplación que comienza a desplazarse, a estirarse hacia otra dimensión del mismo estado interior.
Información adicional
| Dimensiones | 1 × 25 × 70 cm |
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